07 mayo 2008

Democracia ateniense y Democracia moderna.




La propuesta de hoy es reflexionar acerca de ¿cuáles son las diferencias entre la democracia de los antiguos y aquella que se abre entre fines del S XIX y principios del S XX?. Y ¿qué importancia tiene el sufragio universal y ese sujeto político-social que llamamos masas en la democracia que se abre entre fines del S XIX y principios del S XX? Preguntas que rastrean un poco las características de la democracia en diferentes momentos, que bien uds. lo pueden relacioanr con lo que hoy pasa con la democracia.


El sistema político de la democracia ateniense del siglo V a.C., constituye una de las formas de gobierno más perfectas de la Antigüedad Clásica, era una forma posible y efectiva de gobierno, es decir, que la democracia podía ser puesta en práctica, en contrapartida con la de los modernos, tal la idea de Hobbes que se correspondía con una elaboración más teórica o modelo ideal, aunque de gran influencia hasta nuestros días.
La democracia en los antiguos puede ser considerada como modelo de democracia directa, en la cual se daban las relaciones ‘cara a cara’, que era posible por tratarse de comunidades pequeñas con escasa población. En esta democracia participaban los hombres libres –las mujeres, los esclavos o extranjeros se ocupaban de las actividades económicas y del mantenimiento y de cubrir las necesidades básicas, actividades todas de la esfera privada-. Esto permitía que todos los ciudadanos participaran del gobierno, atendieran los asuntos públicos de la ciudad, tomaran decisiones políticas a través de la asamblea en donde se discutían los asuntos de interés para la comunidad (comercio, guerra y política interna, etc.). Así, el tratamiento de los asuntos públicos -esfera pública- se caracterizaba por la transparencia, la visibilidad y por ser escuchado por todos. La concepción de libertad ‘positiva’ correspondía a los antiguos que implicaba “la participación en el poder político, entendida como un bien para la comunidad, de cuya totalidad el individuo singular forma parte, ha de tomar decisiones que atañen a la sociedad en su conjunto”. La democracia griega tenía como finalidad la utilidad del mayor número y no la de una minoría.
Hacia fines del SXIX y principios del XX, empieza a surgir el fenómeno de las sociedades de masa, lo que significó un nuevo desafío: “Gobernar el gran número… requería de una concentración del poder en manos mucho mayor de la hasta entonces conocida”. En este tipo de sociedad es imposible adoptar un tipo de democracia directa ya que ésta se concibe como un sistema de limitación y control del gobierno, debido a que las sociedades políticas cubren territorios mucho más extensos y comprenden poblaciones más numerosas que en la antigüedad. La concepción de democracia moderna se caracteriza por estar compuesta por una masa electoral, y el pueblo encomienda a mandatarios el cuidado de gobernarlo. Por lo que la democracia es de tipo representativa, que incluye mediaciones (instituciones, partidos políticos). La libertad ‘negativa’ es la que caracteriza al individuo moderno en el sentido “del disfrute privado de los bienes para la seguridad de la vida y desarrollo de la personalidad humana, como son las libertades personales, de opinión, de iniciativa económica, de reunión…”.
Lo cierto es que en ambas libertades están conectadas en la democracia moderna: “sin libertades civiles la participación del pueblo en el poder político es un engaño, pero sin participación popular en el poder, las libertades civiles tienen pocas probabilidades de durar”. En definitiva, es la relación de larga data entre liberalismo y democracia.
En la democracia de masas, todos los hombres participan del poder político a través de la emisión del voto, y es el Estado el que debe garantizar la posibilidad de elegir y ser elegidos, además de atender las cuestiones de políticas sociales. El sufragio es la manera en como la población participa de los derechos políticos, e introduce a las masas en el espacio público. Todos podemos votar, elegir y ser elegidos.


Noción de masas.


El concepto de masas hace referencia a esa manera particular de comprender el comportamiento político, basado en los elementos emocionales que habitan a la política democrática (creencias, mitos, fe). No se trata ya de que el sujeto sea racional como era considerado por el liberalismo, sino como dice Pareto, las acciones de los hombres son no-lógicas o alógicas dirigidas por los sentimientos y los instintos. En un discurso político no va a interesar tanto que sea verdad o no lo que se enuncia, sino que quien lo dice tenga cierto grado de credibilidad. Por lo que interesa los aspectos emocionales, el comportamiento psicológico que tienen las masas es lo que diferencia de la consideración clasista.
La sociedad divide entre los gobernantes – son los menos numerosos- y los gobernados (esto es diferente en la polis griega, en que dentro de la esfera privada, se identifica el ser gobernante y gobernado, y el salir del hogar, y poder participar de la vida pública, era considerado ser libres e iguales). Las masas son los que no gobiernan, y los gobernantes –la élite- son los gobernantes, que en definitiva son la minoría.
Dice Yanuzzi, “no importan cómo se legitimen, la realidad es que en toda organización social siempre gobiernan las minorías”.
Lic.V.H.
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